Por qué el hábito de entrenar activa miokinas que mejoran tu cerebro
El hábito de entrenar no solo fortalece músculos y mejora la condición física, sino que también activa miokinas, proteínas que impactan positivamente en la función cerebral.
Estudios han demostrado que el ejercicio regular puede aumentar la producción de miokinas como la irisin y la brain-derived neurotrophic factor (BDNF), esenciales para la neuroplasticidad.
Estas proteínas promueven la salud cognitiva y pueden contrarrestar el deterioro neuronal asociado con la edad.
En un mundo donde la salud mental es cada vez más prioritaria, entender cómo el ejercicio influye en el cerebro es crucial para optimizar el rendimiento humano y la calidad de vida.
Mecanismos de acción de las miokinas
Las miokinas son proteínas liberadas por los músculos durante el ejercicio, y desempeñan un papel fundamental en la comunicación entre el sistema muscular y el sistema nervioso.
Un estudio de la Universidad de Harvard en 2014 demostró que el ejercicio inducía un aumento del 30% en los niveles de BDNF en individuos sanos.
Otro estudio realizado por la Universidad de Copenhague en 2016 encontró que la irisin, una miokina producida durante el ejercicio, mejora la memoria y la función cognitiva al aumentar la neurogénesis en el hipocampo, lo cual es crítico para el aprendizaje.
Adicionalmente, se ha observado que el ejercicio regular puede reducir la inflamación cerebral, lo que está asociado con una disminución en el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Estos efectos se producen gracias a la activación de vías intracelulares que fomentan la producción de estas proteínas, que a su vez, promueven la salud neuronal y la plasticidad sináptica.
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